Cayó en Malargüe el rey del robo a cajeros automáticos (Argentina)

noviembre 4, 2013 § Deja un comentario

Se trata de un cordobés de 53 años que está acusado de robar cientos de miles de pesos de cajeros, a partir de un ardid en el que usaba pura tecnología y nada de violencia. Lo capturaron en Malargüe.

Un hombre se acerca hasta la puerta de vidrios donde hay un cajero automático. Mira el lector de las tarjetas magnéticas para ingresar al recinto y coloca uno que él mismo lleva. Luego hay que entrar hasta donde están el o los cajeros automáticos y con rapidez colocar una microcámara lo más imperceptible posible en la parte posterior del aparato: la cámara tiene que apuntar al teclado.

Las víctimas, sin saberlo, dejarán dos huellas que a los ladrones les serán de gran utilidad: una, cuando pasen su tarjeta en el lector falso, dejarán los datos de la cinta magnética; dos, cuando introduzcan la tarjeta en el cajero y tecleen su clave, los estarán filmado. Después, los ladrones se llevarán el lector de ellos y, a partir de una tarjeta magnética virgen, harán un clon con los datos que quedaron de la tarjeta de la víctima. Luego mirarán la película en la que la víctima teclea su clave en el cajero y sabrán los cuatro números secretos.

A la tarjeta clonada que ya tiene los datos de la verdadera, los delincuentes la introducirán en cualquier cajero y, como ya saben los números, sacarán el dinero que les plazca; un monto que puede llegar hasta los 15 mil pesos. Luego se van del cajero con la plata y sin levantar sospecha alguna. Un golpe perfecto, limpio, sin armas ni situaciones violentas para las víctimas. La única violencia es la que experimentan los dueños de las cuentas cuando caen en que las mismas han sido vaciadas.

El especialista en este mecanismo (conocido como “skimming”; ver aparte) es un cordobés de 53 años llamado Oscar Enrique Bonardi, con varias detenciones por este tipo de delitos. Por eso algunos lo llaman el rey de las tarjetas clonadas. Y por eso llevaba una vida llena de lujos en su provincia hasta que Delitos Económicos de Córdoba le puso los ojos encima a partir de casi 100 denuncias que lo involucran.

El jueves pasado fue detenido en Malargüe junto con un cómplice en una estación de servicios cuando se preparaban para abandonar el departamento con aparentes intenciones de recalar en Mendoza y, de seguro, vaciar más cajeros

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Según explicó el titular de la seccional 24 de Malargüe, Daniel Ciardullo, “a los sujetos los venían siguiendo desde Bariloche. Un grupo de detectives del Centro de Investigación Criminal (CIC) de la Policía Judicial de Córdoba, nosotros e Investigaciones teníamos el dato de que estaban de paso por el departamento y cuando los vimos en la estación de servicios fue que los apresamos”.

En la camioneta Chevrolet Captiva último modelo en la que se movilizaba Bonardi -quien iba acompañado por el ex agente penitenciario cordobés Diego Ramón Amarilla (29)- los efectivos hallaron gran cantidad de prueba: “47 mil pesos en efectivo, dos netbook, una tablet, cien tarjetas adulteradas con banda magnética, lectores de ingreso a cajeros, cámaras de teléfonos celulares, baterías de celulares, pegamento para adherir las cámaras y hasta pintura con la que camuflaban los lectores de ellos para colocarlos en las puertas de los cajeros. En los lomos de las tarjetas clonadas se veían las claves secretas robadas y anotadas con un fibrón”, según dijo Ciardullo.

El dúo Bonardi-Amarilla llevaba una vida delictiva casi romántica, según tiene acreditado el fiscal especial de Córdoba, Mariano Antuña; los dos viajaban por el país, cometían el mismo tipo de delito para el que contaban con toda la tecnología, y se quedaban pocos días en las ciudades.

Luego partían -como hicieron la semana pasada cuando llegaron a Malargüe desde San Martín de los Andes- y se las agarraban con otros cajeros de otras ciudades o pueblos. La policía tiene la certeza de que ambos estaban al tanto de que eran seguidos.

“Además, hay que explicar que se trata de un delito ‘portable’ en el espacio y en el tiempo -explicó un sabueso de Delitos Económicos- porque la información de las tarjetas ya está en poder de los delincuentes y pueden ingresar a la cuenta cuando deseen y desde donde quieran. En muchos casos la primera operación (el robo de datos y la clonación de la tarjeta) se hace en una ciudad, y el robo (ingresar a la cuenta de la víctima y llevarse el dinero) se lleva a cabo en otra, o incluso en otro país”.

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De acuerdo con los registros periodísticos, Bonardi comenzó con este tipo de delitos entre 2007 y 2008 en Córdoba. A partir de una pesquisa iniciada por del fiscal cordobés Enrique Gavier quedó acreditado que Bonardi clonaba tarjetas en Capital federal y vaciaba las cuentas de la víctimas en Córdoba.

El 19 de agosto de 2011 fue condenado a cuatro años de prisión como coautor de “defraudación calificada mediante el uso de tarjeta de débito falsa”. En el fallo se indica que le comprobaron 38 casos pero se sospecha que fueron más.

En abril de este año, al “especialista en cajeros” lo detuvieron en Capital Federal, en las inmediaciones de un banco Macro de calle Scalabrini Ortiz al 1700, cuando personal de Banelco descubrió que había instalado un falso abrepuertas en la sucursal.

Sin embargo, su abogado logró excarcelarlo a las pocas horas. Este caso fue cubierto por los diarios nacionales ya que llamó mucha la atención el modus operandi del estafador.

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En libertad, Bonardi, y en Córdoba -donde se destaca por practicar deportes de riesgo- cayó bajo el ojo del fiscal de Delitos Complejos Mariano Antuña, a quien le llegaron más de ochenta denuncias idénticas acerca de desfalcos a diversos cajeros automáticos.

De ese modo, se libró una orden de detención pero el 20 de setiembre de este año, cuando fueron a buscar a Bonardi, ya no estaba.

“Según los investigadores, tras huir de Córdoba, los dos estuvieron en Santa Fe y luego viajaron hacia Mendoza. Estafas similares que iban siendo denunciadas en esas provincias hicieron pensar que se trataba de las mismas personas”, publicó en su edición de ayer el diario cordobés La Voz del Interior.

En la seccional 24 de Malargüe, Bonardi y Amarilla están en celdas separadas y prácticamente no se han comunicado entre ellos. “Se portan bien y no ha venido nadie a visitarlos; es más, están incomunicados por pedido de la Justicia”, explicó el comisario Ciardullo, quien indicó que debido al aspecto “limpio” de ambos detenidos, “muy pocos podrían sospechar que se trata de dos estafadores tan sofisticados”.

Mañana, una comisión de la Policía de Córdoba vendrá por ambos.

Autor: Rolando López
Fuente: Los Andes

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