En el artículo anterior de esta serie dedicada a la interoperabilidad vimos algunas estrategias que nos permitían mejorar nuestra capacidad de comunicación con otros usuarios y la seguridad de nuestra información. Estas estrategias se basaban en uso de estándares abiertos y las podemos poner en práctica, sin muchos problemas, en nuestro ámbito doméstico. Sin embargo, lograr la interoperabilidad en las organizaciones es mucho más complicado de lo que parece. Está claro que las medidas y estrategias que vimos en el artículo anterior son un buen comienzo para cualquier organización y son sencillas de implantar en las estaciones de trabajo, pero en las organizaciones, con independencia de su tamaño, es necesario ir más lejos y tener una visión de conjunto, ya que el escenario puede ser muy complejo…
Lo primero que necesita una organización para lograr la interoperabilidad es ser consciente del problema y tomar las medidas adecuadas para solucionarlo. Como ya hemos dicho, el elemento clave para lograr la interoperabilidad es el factor humano. Debemos tener en cuenta que nuestra interoperabilidad dependerá de las decisiones tecnológicas que tome una persona, o grupo de personas, en nuestra organización. Una vez que seamos conscientes del problema, es fundamental la especialización de los responsables de las tecnologías de la información de la organización y la formación de los usuarios.
Debemos estar convencidos de que la interoperabilidad interna y externa de las organizaciones, son claves para el desarrollo eficiente y sostenido de la organización. No creo que sea una buena política el perder un porcentaje de clientes, aunque sea pequeño, por problemas de interoperabilidad, que además, se pueden solucionar sin invertir más dinero, o incluso, ahorrando dinero. Igualmente, ninguna organización puede ser competitiva si arrastra un pesado lastre de “legacy”, o si no puede optar libremente por las tecnologías que más le interesen en cada momento.
Desgraciadamente, la realidad es muy distinta y los monopolios tecnológicos han provocado que un elevado porcentaje de organizaciones públicas y privadas sean víctimas del “legacy” y por lo tanto, cautivas de tecnologías privativas, dificultando seriamente su capacidad de innovación, poniendo en riesgo el acceso a su conocimiento e información y limitando su capacidad de comunicación interna o externa.
El marco de interoperabilidad
Una vez que somos conscientes del problema de la interoperabilidad, una buena práctica es elaborar un documento que defina la forma en la que vamos a lograrla en nuestra organización. Este documento recibe diversos nombres, como esquema de interoperabilidad, arquitectura técnica de referencia, marco de interoperabilidad, pero eso es lo de menos. Lo que debemos contestar de forma prioritaria es la pregunta ¿qué es lo que debe contener este importante documento?.
Muchas organizaciones se empeñan en relacionar en sus marcos de interoperabilidad las aplicaciones “estándar” a utilizar en la organización, lo que no es una buena idea, puesto que las aplicaciones cambian con el tiempo, suelen estar ligadas a un determinado marco tecnológico y la mayoría de ellas, permiten usar estándares abiertos y formatos privativos de forma indistinta. Por lo tanto, si no se definen y establecen adecuadamente los estándares abiertos a utilizar en el marco de interoperabilidad, este documento no será muy útil para lograr nuestros objetivos.
Un buen marco de interoperabilidad ha de tener presente el concepto de “neutralidad tecnológica” y debe relacionar con claridad meridiana los estándares abiertos que se usarán en nuestra organización. Además, estos estándares deberían estar clasificados como emergentes o recomendados, obligatorios o normalizados y en abandono, como referencia para los usuarios y desarrolladores de lo que está por venir y de lo que debemos ir abandonando, para no quedar desfasados y no poner en riesgo el acceso, o la seguridad de nuestra información en el futuro.
Por lo tanto, este documento ha de estar vivo y debe estar sometido a cambios y a las sugerencias de los usuarios. De nada sirve un marco de interoperabilidad si no es dinámico y capaz de adaptarse a las nuevas tecnologías y a los nuevos estándares con el paso del tiempo. Asimismo, debe contener una serie de normas claras y positivas que nos permitan lograr la interoperabilidad dentro de la organización de forma transparente y natural.
Una de las tareas más complicadas para establecer un buen marco de interoperabilidad es el establecimiento uno los criterios, normas y estándares, que sean adecuados para la finalidad que pretendemos. Para facilitar este trabajo, lo mejor es definir unos principios básicos a los que someteremos el contenido de todo el documento. Por ejemplo, podemos establecer los siguientes principios: Además, un buen marco de interoperabilidad debería cumplir con los siguientes objetivos básicos:
Algunas estrategias útiles Si queremos lograr la interoperabilidad dentro de nuestra organización debemos atender a sus dimensiones organizacional, semántica y tecnológica, pero hay algunas estrategias generales que nos pueden ser de utilidad, como por ejemplo, las siguientes:
El aspecto organizacional de la interoperabilidad es evidente que depende de nuestra organización, por lo que es complicado hablar de un caso general, o de una recomendación básica, que cubra todas nuestras necesidades y situaciones. En el aspecto semántico, la recomendación básica sería el uso de XML, incluso con el establecimiento de diccionarios personalizados y adaptados a las necesidades específicas de nuestra organización. Sin embargo, en el aspecto tecnológico, como más general, sí es posible establecer unas recomendaciones básicas para lograr la interoperabilidad técnica. Cuando pensemos en la interoperabilidad técnica debemos considerar los siguientes escenarios:
En todo caso, el 80% de nuestros problemas de interoperabilidad corporativa, en sus dimensiones vertical, horizontal y en el tiempo, deberían desaparecer si usamos estándares abiertos y tenemos en cuenta el principio de neutralidad tecnológica en todas nuestras decisiones, olvidándonos por un momento de la plataforma tecnológica que estamos usando y de las aplicaciones “oficiales” aprobadas en nuestra organización, para comenzar a pensar de forma global y prioritaria, en estándares abiertos. Autor: Fernando Acero
“Copyleft 2009 Fernando Acero Martín. Verbatim copying, translation and distribution of this entire article is permitted in any digital medium, provided this notice is preserved”
Fuente: Kritópolis
0 respuestas hasta el momento ↓
Todavía no hay comentarios... Empiece usted rellenando el siguiente formulario.
Tienes que iniciar sesión para escribir un comentario.